Dossier Salud mental en comunidades rurales, Riverside, Quilombola y educativas indígenas: desafíos y posibilidades

2026-02-12

Revista Brasileña de Educación Rural

Dossier

Salud mental en comunidades rurales, Riverside, Quilombola y educativas indígenas: desafíos y posibilidades

Ementa

La proliferación de diagnósticos, la medicalización, la violencia escolar, las enfermedades de los profesores, las dificultades de aprendizaje tras la pandemia, el uso agravado de pantallas y muchos otros problemas relacionados con la salud mental en las comunidades educativas no son temas o problemas que afecten solo a escuelas e instituciones urbanas. Eiraldi, R., Comly, R., Goldstein, J. et al. (2023) señalan que los estudiantes de escuelas campesinas tienen los mismos problemas que los de las escuelas urbanas. La diferencia es la falta de apoyo y aceptación de estas demandas debido a la devaluación, la distancia de los grandes centros, el cierre de escuelas rurales, el calendario escolar desconectado de la realidad rural y la invisibilidad de estos problemas en los territorios campesinos.

La promoción de la salud mental en las comunidades educativas ha adquirido un papel central en las políticas públicas y las agendas de investigación, tanto a nivel nacional como internacional. Organizaciones multilaterales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), han defendido enfoques integrados, intersectoriales y culturalmente sensibles para abordar los desafíos del malestar psicológico en contextos escolares. Se puede ver, por ejemplo, una preocupación incluso desde las Naciones Unidas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el ODS 4 sobre la búsqueda de una educación de calidad. Sin embargo, a pesar de los avances normativos y conceptuales, sigue existiendo una brecha significativa respecto a la eficacia y territorialización de estas directrices en comunidades rurales, ribereñas, quilombolas e indígenas. La invisibilidad de las singularidades de estos territorios en las políticas universales revela la urgencia de debatir prácticas que no solo alcanzan estos espacios, sino que dialoguen, por ejemplo, con sus cosmovisiones, formas de vida y demandas concretas.

En Brasil, el Programa de Salud Escolar (PSE), desde 2007, articula las acciones entre salud y educación, y se ha presentado como uno de los principales instrumentos para la promoción y prevención de la salud y la salud mental en el contexto escolar. Sin embargo, su implementación se enfrenta a desafíos en lo que respecta a la cobertura en territorios no urbanos, donde la presencia continua de equipos de salud familiar no siempre está garantizada. La política reciente de insertar psicólogos y trabajadores sociales en la red pública de educación básica, aunque prometedora, choca con desigualdades regionales, la ausencia de profesionales en todas las regiones del país y la escasez de profesionales formados para trabajar en zonas remotas, marcadas por dificultades logísticas, baja infraestructura y otras condiciones adversas.

Otro hito brasileño reciente, la Política Nacional para la Atención Psicosocial de las Comunidades Escolares, publicada en 2024, reconoce la importancia de estrategias intersectoriales y participativas para afrontar el malestar psicológico en los espacios educativos. Sin embargo, sigue siendo necesario debatir cómo y si esta política se ha implementado en comunidades rurales, campesinas, ribereñas, pesqueras, quilombolas e indígenas. En muchos casos, lo que se observa son acciones puntuales, a veces con propuestas clínicas e individuales, a menudo desconectadas de la vida diaria de las escuelas y de las realidades locales, sin continuidad ni apoyo. Los desafíos se agravan en los territorios con una fuerte presencia de poblaciones tradicionales, cuyo conocimiento, prácticas comunitarias y modos de atención a menudo son ignorados o subordinados por las políticas públicas convencionales.

Un ejemplo en América Latina es el caso de Chile, programas como Habilidades para la Vida han estado operando de forma continua en escuelas públicas urbanas y rurales, promoviendo el bienestar psicosocial mediante acciones intersectoriales. Sin embargo, la implementación en los territorios rurales se enfrenta a desafíos relacionados con la continuidad, la presencia de equipos técnicos y la adaptación a las dinámicas locales. La experiencia del programa A Convivir se Aprende en la región del Maule evidenció los límites de los modelos urbanocentrados cuando se aplican en escuelas campesinas, revelando la necesidad de estrategias que dialoguen con los modos de vida rurales, valoren los lazos comunitarios y promuevan la salud mental basadas en prácticas educativas situadas. Estas experiencias refuerzan la urgencia de políticas que reconocen la diversidad territorial y superan la lógica biomédica, clínica y estandarizada que sigue dominando en la salud mental escolar.

La escasez de investigaciones que aborden la salud mental en comunidades educativas rurales, pesqueras, quilombolas e indígenas puede reflejar la centralidad histórica que se le da a los contextos urbanos en las ciencias de la educación y la salud. Esta brecha teórica y empírica contribuye a la reproducción de modelos urbanos y totalitarios, que apenas tienen en cuenta los determinantes sociales específicos, las desigualdades territoriales y las formas específicas de organización comunitaria presentes en estos espacios. Además, el silenciamiento de estas realidades en los debates académicos, la falta de formación específica para trabajar en áreas no urbanas (Signorini, Ribeiro & Rojas-Andrade, 2024) contribuye al mantenimiento de un epistemicidio que deslegitima formas alternativas de cuidado, resistencia y promoción de la vida y la salud mental de las comunidades y territorios donde se encuentran las escuelas.

Así, este dossier invita a investigadores, profesionales de la educación, profesores de educación rural, educación quilombola y escuelas ribereñas, profesionales sanitarios y líderes comunitarios a contribuir con reflexiones, informes de experiencia, análisis de políticas públicas, estudios de caso, entrevistas con expertos e investigaciones teóricas y empíricas que discutan Los desafíos y las capacidades de las prácticas de promoción de la salud mental en comunidades educativas de territorios y zonas campesinas, rurales, indígenas, quilombolas, forestales, ribereñas y pesqueras. Nos interesa reunir obras comprometidas con la pluralidad epistemológica, la justicia territorial y la valoración del conocimiento local articulado con los principios y prácticas de la Educación Rural. Al arrojar luz sobre experiencias situadas y políticamente implicadas, buscamos fomentar una agenda crítica y transformadora, capaz de tensionar los límites del campo de la salud mental escolar (Rojas-Andrade, 2022; Ribeiro & García, 2024; Pedrero & Al-Halabí, 2025) y proponen caminos que sitúan la vida, en su diversidad, en el centro de políticas y prácticas (Dimenstein, Leite, Macedo & Dantas, 2016).

Posibles temas

  • Relaciones entre la salud mental en las comunidades educativas y el aprendizaje.
  • Experiencias de promoción de la salud mental en escuelas rurales, ribereñas, quilombolas e indígenas.
  • Modelos y políticas de atención multinivel en relación con la Salud Mental en Comunidades Educativas en territorios no urbanos.
  • Análisis crítico de programas e iniciativas nacionales e internacionales para la promoción de la salud mental en territorios no urbanos.
  • Desafíos de la implementación de la Política Nacional de Atención Psicosocial a las Comunidades Escolares en zonas rurales, campesinas y/o de asentamiento.
  • Inserción de psicólogos y trabajadores sociales en escuelas de regiones periféricas y remotas.
  • Conocimiento tradicional, cuidado colectivo y salud mental en comunidades indígenas y quilombolas.
  • Educación intercultural y salud mental: posibles articulaciones en las prácticas escolares.
  • Relaciones entre territorio, pertenencia y bienestar subjetivo en contextos educativos rurales.
  • Coexistencia escolar y salud mental en colegios multigrado con clases interculturales.
  • Estudios de caso sobre sufrimiento psíquico, exclusión y resistencia en escuelas de campesinos, ribereñas, quilombola y territorios indígenas.
  • Salud mental de los educadores que trabajan en comunidades no urbanas: significados, desafíos y estrategias de cuidado.
  • Recepción y cuidado en las escuelas de Quilombola: experiencias con la mediación de conflictos y prácticas restaurativas.
  • Educación popular, agroecología y prácticas que promueven la vida: articulaciones con la salud mental en comunidades educativas.
  • Impactos de las políticas de austeridad y el racismo estructural en la salud mental de estudiantes indígenas y quilombolas.
  • Programas latinoamericanos para la promoción de la salud mental escolar.
  • Representaciones sociales de la salud mental en comunidades educativas rurales.
  • Cartografías afectivas y metodologías participativas en la investigación con comunidades escolares no urbanas.
  • Infancias y juventudes rurales: experiencias de sufrimiento, cuidado y resistencia en las escuelas.
  • Salud mental en comunidades educativas en contextos de fallos de presas y/o extracción minera.
  • Salud mental en comunidades educativas y desastres socioambientales.
  • Informes de experiencias intersectoriales en salud mental y educación en territorios tradicionales.
  • Desigualdad territorial, exclusión digital y salud mental durante la pandemia y la pospandemia en zonas no urbanas.
  • Contribuciones de la psicología comunitaria y la educación rural a las políticas públicas sobre salud mental en comunidades educativas.
  • Debate sobre el uso de pantallas y el aprendizaje de materias en territorios no urbanos.
  • Otros temas comunes al tema del dossier.

Recepción de mensajes: del 1 de marzo al 30 de abril de 2026.